Utilizando un medio adecuado sobre la superficie de la piel, deslice suavemente la herramienta de tratamiento a lo largo de zonas específicas de los músculos o la fascia para tratar la tensión muscular, las molestias en los tejidos blandos y la limitación de la movilidad
Durante el tratamiento, normalmente sentirá una sensación de tirantez o calor. Tras el tratamiento, la piel puede presentar enrojecimiento temporal, marcas redondas o una ligera molestia, que generalmente desaparecen gradualmente

Utilice técnicas suaves, repetitivas y rítmicas para facilitar el movimiento de articulaciones rígidas o con movilidad restringida, como el hombro, la rodilla, el tobillo o la columna vertebral